¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!

•diciembre 30, 2006 • Dejar un comentario

Hoy el movimiento en la clínica estuvo demasiado de lento.  Lo más que hubo fue la compra-venta de calmantes para la despedida de año…  Para más decir, en vez de cerrar las puertas a las 3:00pm, como de costumbre, cerramos a las 2:00pm. 

¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!

•diciembre 29, 2006 • Dejar un comentario

Para ser tan fea como tan franca, hoy no ocurrió nada extraordinario.  Entre lo que sucedió, hoy se dio de alta al pequeño Garfield, llegaron más huéspedes, hubo bastante movimiento en cuanto a la compra de los calmantes (para año nuevo se refiere), y así por el estilo.  Durante la mañana, llamó una señora alegando querer poner a dormir su perro por haber mordido a alguien.  Me pareció extraño, por lo que me quedé discutiendo y analizando con ella la situación.  La convencí a que desistiera de esa idea, y que a cambio, llevara la perra a la clínica para una observación y ponerle las vacunas al día, y así fue.  En fin, la conclusión a ese caso es que la mascota era una Rott Whiler súper mansa y amigable que era constantemente molestada por unos niños traviesos cuyos padres aparentan no prestarles atención, y pues, tiraba a morder cuando estos comenzaban a molestarle.  Bueno, entre otras cosas, se formó un “sal pa’ fuera” cuando llegó una señora con su perro (y el síndrome de las batas –doctores-), se le podía acercar cualquiera menos el veterinario y yo, porque se ponía histérico.  Pero eso no fue todo; la situación se complicó cuando se le soltó el collar y el perro andaba suelto.  Había venido a vacunarse, pero por lo visto iba a ser una misión casi imposible por lo bravo que era con el doctor y conmigo.  Entonces, se sacó, y afuera, hubo que forcejear con él: no se dejaba domar por su dueña, no se le puedo poner el collar, por lo que por primera vez (en vida real) vi como se le ponía un collar para restringirlo (de esos que son un tipo alambrado al cuello, como un “choaker”) y tanto trabajo nada más que para unas vacunas…  Se puede decir de ello que fue un pequeño susto y dolor de cabeza para todos.  Eso fue prácticamente mi día.  Por último, una pequeña “hound dog” de tan solo meses y súper juguetona, que llego a un chequeo rutinario, y cuando vi los fecales a través del microscopio, no podía creer mis ojos y llamé al veterinario para asegurarme, de lo que, según él, era un ejército de “hookworms”… me dio mucha lástima con la pequeña, pero al menos eso tiene cura…

Wow!!!

•diciembre 28, 2006 • Dejar un comentario

¡Wow!  ¡Qué día tan brutal!  Bueno, hoy la clínica estuvo llena y repleta… pero una cosa brutal!  No sé ni por dónde comenzar!?  La verdad es que hoy vi de todo, desde un perro que se llama un panita mío (Rocky), que vino acompañado de una hermosa gatita persa y blanca, hasta una “pastor alemán”  (quien estaba un poquito flaca y parecía ser lo más dócil… sí, eso era hasta que el doctor o yo nos acercáramos)…  Pero luego, algo: llegó una señora con su perra, la cual, estaba muy viejita, con tumores y, perdonando la expresión, se veía bien fastidiá.  La verdad es que en la etapa a la cual se encontraba la misma era mejor no verla sufrir más; y sí, lo que digo va totalmente en contra a mis creencias, pero es que aquello era de verlo, aquí, por primera vez, he entendido la importancia y el uso de la eutanasia…  Era triste (de sobremanera) ver cómo la señora sufría por su mascota y a su vez, sentirme igual a ella (cuando se oponía al procedimiento – por muchísimas razones), pero peor, tener que ser fuerte y consolarla y explicarle lo peor que era verla sufrir de esa manera, cuando incluso, ya se le habían hecho operaciones contra el cáncer, los tratamientos son económicamente casi inasequibles y hasta la misma condición se la había comido de tal forma que le estaba abriendo la piel.  Bueno, cambiando el tema, pues, se puede determinar cuan fuerte fue el día cuando, para más decir, abrimos a las 3:30pm y ya desde las 2:30pm estaba llena.  En fin, el día fue arduo y largo, y aunque no me sentía muy bien, pues, ahí vamos…

:.( Todavía no me siento bien…

•diciembre 27, 2006 • Dejar un comentario

Buenos, los miércoles, además de los domingos, es mi día libre, o al menos, se supone que sea el más corto, ya que el veterinario no trabaja en la oficina (por lo regular).  Pero, siempre hay algo que hacer, como ir al correo, limpiar, velar a los huéspedes y los hospitalizados, recoger y limpiar un poco, entre otros.  Además, se suponía que la madre de Garfield, el gatito hospitalizado, viniera a verlo, y eso…  Tuve que rogarle a mi madre que se quedara conmigo porque aún no me siento bien y las medicinas me tienen aturdida, y así fue… así transcurrió mi día…

No, no, nooo!!! :.(

•diciembre 26, 2006 • Dejar un comentario

Hoy fue mi primer día de trabajo sola con el veterinario, ya que la tecnóloga está de vacaciones… espero y estoy loca por ver a mi compañera la semana que viene! Bueno, hoy no hubo operaciones y durante esta semana se supone que no haya ninguna. Solo se atendieron pacientes para verificarles condiciones de piel, masas, abscesos, etc. y para darles citas a aquellos que necesitan ser operados. Hubo muchísimas llamadas telefónicas, por lo que estaba un poco perdida. Hoy me tocó abrir la clínica y limpiar, pasear, dar comida y mucha atención a los pequeños que se están hospedando aquí. Desgraciadamente, como me enfermé con una grande y horrorosa monga el pasado viernes y estuve en cama hasta ayer, no pude recibir el adiestramiento para poner inyecciones y sueros, porque, en teoría lo sé muy bien, pero es la práctica lo que me hace falta… Bueno, lo cierto es que también me siento un poco en el aire por los medicamentos recetados, mas no sé cómo se hacen algunas de las tareas asignadas, ya que no pude verlas. Pero había sobrevivido bastante bien durante el día… Eso fue hasta que una señora embarazada entró con dos niñas y una caja de cartón por aquella puerta. Me dijo que el doctor la estaba esperando para sacrificar un perrito que se había encontrado y estaba repleto de sarna. El cielo se me vino encima. Abrí la caja para verlo y era un hermoso cachorrito (yo diría que a menos de 5 meses de nacido)! En un momento se había vaciado la clínica; entonces, había llegado el momento de “poner a dormir” al pequeño. No podía evitar que chorrearan mis lágrimas, como si aquel hubiera sido mío, como si fuera yo, quien lo pusiera a “dormir”. (Curiosamente, a la palabra “dormir”, elimínenle la “d” y a ese lugar pongan la “m”… dormir -> ormir -> morir.) Anyway, era inevitable mirarle a los ojitos (y uno de ellos estaba como caído porque el párpado superior se lo cerraba) y pensar a qué familia, ese mismo perrito hubiera hecho feliz si hubiese estado saludable. Por más que trataba de contenerme, especialmente estando frente al doctor, mis lágrimas no cesaban! Quería jugar con él, cogerlo en mi regazo, contenerlo… Pero no podía, ya era tarde para los dos, pero más tarde aún para él. Vi cómo el doctor luchaba contra la piel con la aguja para poder penetrarla, ya que la enfermedad era bastante avanzada y de la contagiosa. El veterinario fue muy atento conmigo, trató de calmarme y explicarme por qué se hacía este tipo de procedimiento en estos casos y cuáles eran las posibles reacciones a la inyección, y me quedé velándolo y llorándolo, también me explicó las muchas razones que existen para que se tomen estas medidas, mas para desviar un poco el tema me habló de un señor que tiene no sé cuántos perros y que por él no cuidarlos y sólo empeñarse en tener más, muchos de ellos terminan como este cachorro, etc. Se puso histérico, como si le hubiera dolido, de lo tranquilo que estaba, pasó a ser como desesperado, como cuando los perritos juguetones quieren que los saquen para brincar, jugar y saltar, lo único, que este no podía…pienso yo que desde que nació se le privó de esto porque pienso que hasta nació con ella o se contagió justo al nacer. Veía como intentaba salirse de la caja, con la poca fuerza que, a pesar de todo, parecía todavía tener. Nada de lo que me había dicho el doctor pasó; el chico no vomitó, como se suponía, en cambio, comenzó a morder el cartón de la caja donde venía con tantas ansias (no sé si por dolor, juego o hambre que hasta cartón comería), como si tuviera rabia, estaba hiperactivo, listo para jugar como cualquier otro cachorrito de su edad. Seguramente no sabía que había llegado al final de su jornada. Entonces el doctor me dijo, en forma de pregunta, si no le habría echo efecto, verdad? Yo, con el nudo en la garganta, mis lágrimas aún bajando y un kleenex para parar de chorrear el catarro, contesté que no, que tal parecía no haberle echo efecto. Entonces le puso un bozal semi-abierto, como aquel de anestesias, se lo puso y el roto de ventilación lo cubrió con un algodón empapado en no sé qué. Volvió a inyectarle solo que en esos momentos, afortunadamente, yo no estaba ni cerca porque había entrado una llamada telefónica. Cuando regresé, ya el doctor se había ocupado de todo. Sólo quedaba velarlo, y me tocó a mí porque el veterinario aprovechó la oportunidad para sacar a pasear a la cieguita y me dejó a mí con el cachorro. Ya sabrán que lloré y lloré como una buena tonta (y cada vez que lo escribo o lo recuerdo sigo llorando). Lloro porque él no tuvo una opción, lloro porque él no escogió esa vida, lloro porque no se le pudo dar otra opción. Lloro porque sin conocerlo y que fuera mío lo quería, lo quise y lo quiero; así también como a aquella que quiero y no puedo tener, así como a mi pequeña Honey, que sabrá Dios en donde estará mi hija? Mis expresiones más concretas a cerca de este día están escritas en WebCT, ya que cada vez que pienso en este relato se me hace muy difícil enfrentarlo. Aunque trataba de consolarme pensando que se hacía por su bien, para que no sufra, porque luego será peor, etc. no dejaba de llorar!!! Aún lloro y sigo llorando! ¡Se me hace bien difícil y es un trago amargo que no le deseo a nadie! Contra, no sé, es que no puedo, está en contra de mis creencias; o sea, si yo no le di la vida, entonces por qué he de quitársela? Y en todo momento, pedí porque el pequeño pasara verdaderamente a una mejor vida, y sigo pidiendo perdón porque no está en mi, ni apoyo el quitarle la vida a nadie, y créanme que no lo quería presenciar (pero esos son los gajos del oficio)! No quiero (en un futuro) estar allí para que si se me trancan los bolos y la situación se pone difícil cruzarme las manos y decir “no hay otra opción, es mejor así”… NO!!! ¡Claro que no! Quiero ser la persona que bajo esa situación busque la manera y la forma de hacer la diferencia, de encontrar un tratamiento o cura para esta enfermedad! Es como le decía yo a mi madre los otros días: a las personas que se les diagnostican positivo al VIH/ SIDA, no los matan, pero sí les dan un tratamiento para aliviar su dolor y mejorar su condición de vida y salud, pero no los matan!!! Y me disculpan TODOS, y que le caiga el agua a quien le caiga y como le caiga, pero TODOS nosotros, seres humanos, también somos animales (unos razonan más que otros y esa es la diferencia); pero sinceramente yo creo que nadie entenderá la importancia hacia los animales menos pensantes hasta que TODOS recibamos el MISMO trato!!! Porqué a nosotros sí y a ellos no? Si ellos ni siquiera nos hacen la mitad del daño que nosotros les hacemos a ellos? Me duele… me duele en el alma esta experiencia. No soy dura ni insensible sino todo lo contrario. Este es mi impedimento hacia lo que deseo estudiar. Entonces, hoy no sé qué hacer, he pensado hasta variar un poco, pero no quisiera. Quiero ser lo que quiero ser, una veterinaria y con mucho éxito. Espero de aquí allá ponerme un poco más fuerte, y ser capaz de manejar estas situaciones, como también espero hallar una cura y hacer la diferencia para acabar con estos medios macabros de “hacerle bien/ mejor” a mis futuros pacientes.
Cambiando el tema: Al ratito llegó una señora con un gatito (lo más lindo) que llevaba no sé cuánto tiempo con diarreas. Lo cierto es que el gatito fue lo más dócil hasta que entonces vio que se le pondría un suero. Peleó, mordió, pateó, arañó y todo lo que se puedan imaginar; fue tanto lo que peleamos que hasta hubo que sedarlo un poquito para poder lidiar con él! Y por tonto y querernos pelear tanto al Dr., a su dueña y a mí, se le dañó (él mismo) una venita y aquello fue un desorden total, desde luego, hubo que ponerle el suero en la otra patita. Una de las dos niñas que andaba con esta señora se percató que en el otro cuarto había una caja con un perrito en ella “durmiendo” y preguntó por su dueño, a lo que yo, una vez más con el taco en la garganta, tuve que responder que no tenía dueño y sin dar razón alguna, y pensando que ahora este pertenecería al aire, y por fin conteniendo mis lágrimas para no poner más nerviosa a la señora que lloraba porque había que hospitalizar a su gatito. Al poco tiempo, terminó mi día de trabajo… Gracias a Dios!!! (A quien también pedí por el alma de aquel cachorrito y pedí perdón por aquella acción –que por mis creencias es horrorosa- y se tuvo que tomar para con él.)

A todos, gracias por leer este, mi desahogo personal, y mi trágica experiencia, ya que aún, no he dejado de llorar…

Aih! Nooooo…

•diciembre 21, 2006 • Dejar un comentario

Bueno, lo primero es que, Gracias a Dios, hoy no se le dio eutanasia a ningún paciente… Lo que sí, es que estuve todo el día con un horrible dolor de cabeza. Hay una nueva inquilina hospedándose en nuestras facilidades. La pobre es ciega y a penas camina, por lo que debería ser más fácil para mí cuidarla; y esta es todo lo contrario a la otra que se está hospedando, una Coli muy joven quien no sabe detenerse a la hora de pasear. Las operaciones de hoy: una esterilización canina y dos remociones de masas (caninas), una fue de un hematoma en la orejita de una “Golden Retreiver” llamada Honey (como mi gordi) y la otra fue una masa en el costado de una “Rott Whiler”. Hoy creo haber ayudado un poquito más de lo usual, ya que el Dr. Necesitaba una mano extra y cosí un pequeño punto a un sorbeto (drenaje) del hematoma en la oreja y creo que me quedó excelente!
Hoy sí que por fin se puede decir que me ensucié las manos… y me gustó!!! ; )

Las mascotas… sus dueños…

•diciembre 19, 2006 • 1 comentario

Bueno, hoy que por fin se suponía que viera cómo se hace una castración (a un gatito), me la perdí por estar trabajando y ayudando a poner sueros y anestesia al paciente subsiguiente. Parece mentira que muchas personas que dicen querer y adorar a sus mascotas las dejan desmerecer y deteriorar. Es inhumano (y para mí) inaceptable que un dueño traiga a su mascota a ser curada de alguna condición, enfermedad o padecimiento, pero que el resto del tiempo ni se preocupen. ¿A qué me refiero? Me refiero a los parásitos comunes: muchos pacientes (mascotas) que entran a la clínica, están sucios, tienen su pelaje lleno de “dreads”, tienen pulgas y garrapatas, las orejas sucias, etc. O sea, que su higiene está totalmente por el piso. Y este es el caso de nuestra segunda paciente. Aunque ya avanzada en edad, no habría razón para estar tan sucia, y que en su piel habitaran sociedades, urbanizaciones y colonias de pulgas y garrapatas del tamaño de mis uñas; que hasta sus pequeñas orejitas tuviesen 2, 3, 4 (y quién sabe si más) de éstas. ¿Es que la gente no comprende la importancia de esto, no les importa? ¿No conocen sobre la pérdida excesiva de sangre que estos parásitos provocan cuando habitan en abundancia y que esto puede perjudicar y traer complicaciones en una operación? No sé, pero me trauma las personas que tienen mascotas para sólo ocuparse de ellas cuando las ven jodías… Los otros días, llegó un caballero quejándose y diciendo de cuantas veces tenía él que llevar a su mascota al famoso “grooming”, y todo lo que gastaba en ello para que al final de todo siempre tuviera el pelo enredado; a lo que yo (sin poderme callar la boca para callar la suya) le pregunté: ¿y cuántas veces usted peina/ cepilla a su mascota? Me miró como riéndose entre un tanto simpático y otro tanto como quien no quiere la cosa y me contestó que NINGUNA. ¿Increíble, verdad? Señores, ahí está el problema: si usted no se ocupa, entonces no se queje porque las mascotas no tienen la misma habilidad de razonar como nosotros los seres humanos y aunque razonaran igual, hasta ahora yo no he visto a ningún perro que pueda tomar un cepillo en su pata y peinarse por su cuenta… Y de ser así, probablemente no necesitarían de los humanos para que los mantuviéramos… Así hay muchos casos, y para más decir, yo creo que la inmensa mayoría de ellos, y aunque es inevitable que nuestras mascotas se ensucien y se revuelquen por el fango, el que verdaderamente quiere a sus mascotas hace lo imposible por que esté limpia la mayoría del tiempo y no se gasta X ó Y dinero en su mantenimiento…