No, no, nooo!!! :.(

Hoy fue mi primer día de trabajo sola con el veterinario, ya que la tecnóloga está de vacaciones… espero y estoy loca por ver a mi compañera la semana que viene! Bueno, hoy no hubo operaciones y durante esta semana se supone que no haya ninguna. Solo se atendieron pacientes para verificarles condiciones de piel, masas, abscesos, etc. y para darles citas a aquellos que necesitan ser operados. Hubo muchísimas llamadas telefónicas, por lo que estaba un poco perdida. Hoy me tocó abrir la clínica y limpiar, pasear, dar comida y mucha atención a los pequeños que se están hospedando aquí. Desgraciadamente, como me enfermé con una grande y horrorosa monga el pasado viernes y estuve en cama hasta ayer, no pude recibir el adiestramiento para poner inyecciones y sueros, porque, en teoría lo sé muy bien, pero es la práctica lo que me hace falta… Bueno, lo cierto es que también me siento un poco en el aire por los medicamentos recetados, mas no sé cómo se hacen algunas de las tareas asignadas, ya que no pude verlas. Pero había sobrevivido bastante bien durante el día… Eso fue hasta que una señora embarazada entró con dos niñas y una caja de cartón por aquella puerta. Me dijo que el doctor la estaba esperando para sacrificar un perrito que se había encontrado y estaba repleto de sarna. El cielo se me vino encima. Abrí la caja para verlo y era un hermoso cachorrito (yo diría que a menos de 5 meses de nacido)! En un momento se había vaciado la clínica; entonces, había llegado el momento de “poner a dormir” al pequeño. No podía evitar que chorrearan mis lágrimas, como si aquel hubiera sido mío, como si fuera yo, quien lo pusiera a “dormir”. (Curiosamente, a la palabra “dormir”, elimínenle la “d” y a ese lugar pongan la “m”… dormir -> ormir -> morir.) Anyway, era inevitable mirarle a los ojitos (y uno de ellos estaba como caído porque el párpado superior se lo cerraba) y pensar a qué familia, ese mismo perrito hubiera hecho feliz si hubiese estado saludable. Por más que trataba de contenerme, especialmente estando frente al doctor, mis lágrimas no cesaban! Quería jugar con él, cogerlo en mi regazo, contenerlo… Pero no podía, ya era tarde para los dos, pero más tarde aún para él. Vi cómo el doctor luchaba contra la piel con la aguja para poder penetrarla, ya que la enfermedad era bastante avanzada y de la contagiosa. El veterinario fue muy atento conmigo, trató de calmarme y explicarme por qué se hacía este tipo de procedimiento en estos casos y cuáles eran las posibles reacciones a la inyección, y me quedé velándolo y llorándolo, también me explicó las muchas razones que existen para que se tomen estas medidas, mas para desviar un poco el tema me habló de un señor que tiene no sé cuántos perros y que por él no cuidarlos y sólo empeñarse en tener más, muchos de ellos terminan como este cachorro, etc. Se puso histérico, como si le hubiera dolido, de lo tranquilo que estaba, pasó a ser como desesperado, como cuando los perritos juguetones quieren que los saquen para brincar, jugar y saltar, lo único, que este no podía…pienso yo que desde que nació se le privó de esto porque pienso que hasta nació con ella o se contagió justo al nacer. Veía como intentaba salirse de la caja, con la poca fuerza que, a pesar de todo, parecía todavía tener. Nada de lo que me había dicho el doctor pasó; el chico no vomitó, como se suponía, en cambio, comenzó a morder el cartón de la caja donde venía con tantas ansias (no sé si por dolor, juego o hambre que hasta cartón comería), como si tuviera rabia, estaba hiperactivo, listo para jugar como cualquier otro cachorrito de su edad. Seguramente no sabía que había llegado al final de su jornada. Entonces el doctor me dijo, en forma de pregunta, si no le habría echo efecto, verdad? Yo, con el nudo en la garganta, mis lágrimas aún bajando y un kleenex para parar de chorrear el catarro, contesté que no, que tal parecía no haberle echo efecto. Entonces le puso un bozal semi-abierto, como aquel de anestesias, se lo puso y el roto de ventilación lo cubrió con un algodón empapado en no sé qué. Volvió a inyectarle solo que en esos momentos, afortunadamente, yo no estaba ni cerca porque había entrado una llamada telefónica. Cuando regresé, ya el doctor se había ocupado de todo. Sólo quedaba velarlo, y me tocó a mí porque el veterinario aprovechó la oportunidad para sacar a pasear a la cieguita y me dejó a mí con el cachorro. Ya sabrán que lloré y lloré como una buena tonta (y cada vez que lo escribo o lo recuerdo sigo llorando). Lloro porque él no tuvo una opción, lloro porque él no escogió esa vida, lloro porque no se le pudo dar otra opción. Lloro porque sin conocerlo y que fuera mío lo quería, lo quise y lo quiero; así también como a aquella que quiero y no puedo tener, así como a mi pequeña Honey, que sabrá Dios en donde estará mi hija? Mis expresiones más concretas a cerca de este día están escritas en WebCT, ya que cada vez que pienso en este relato se me hace muy difícil enfrentarlo. Aunque trataba de consolarme pensando que se hacía por su bien, para que no sufra, porque luego será peor, etc. no dejaba de llorar!!! Aún lloro y sigo llorando! ¡Se me hace bien difícil y es un trago amargo que no le deseo a nadie! Contra, no sé, es que no puedo, está en contra de mis creencias; o sea, si yo no le di la vida, entonces por qué he de quitársela? Y en todo momento, pedí porque el pequeño pasara verdaderamente a una mejor vida, y sigo pidiendo perdón porque no está en mi, ni apoyo el quitarle la vida a nadie, y créanme que no lo quería presenciar (pero esos son los gajos del oficio)! No quiero (en un futuro) estar allí para que si se me trancan los bolos y la situación se pone difícil cruzarme las manos y decir “no hay otra opción, es mejor así”… NO!!! ¡Claro que no! Quiero ser la persona que bajo esa situación busque la manera y la forma de hacer la diferencia, de encontrar un tratamiento o cura para esta enfermedad! Es como le decía yo a mi madre los otros días: a las personas que se les diagnostican positivo al VIH/ SIDA, no los matan, pero sí les dan un tratamiento para aliviar su dolor y mejorar su condición de vida y salud, pero no los matan!!! Y me disculpan TODOS, y que le caiga el agua a quien le caiga y como le caiga, pero TODOS nosotros, seres humanos, también somos animales (unos razonan más que otros y esa es la diferencia); pero sinceramente yo creo que nadie entenderá la importancia hacia los animales menos pensantes hasta que TODOS recibamos el MISMO trato!!! Porqué a nosotros sí y a ellos no? Si ellos ni siquiera nos hacen la mitad del daño que nosotros les hacemos a ellos? Me duele… me duele en el alma esta experiencia. No soy dura ni insensible sino todo lo contrario. Este es mi impedimento hacia lo que deseo estudiar. Entonces, hoy no sé qué hacer, he pensado hasta variar un poco, pero no quisiera. Quiero ser lo que quiero ser, una veterinaria y con mucho éxito. Espero de aquí allá ponerme un poco más fuerte, y ser capaz de manejar estas situaciones, como también espero hallar una cura y hacer la diferencia para acabar con estos medios macabros de “hacerle bien/ mejor” a mis futuros pacientes.
Cambiando el tema: Al ratito llegó una señora con un gatito (lo más lindo) que llevaba no sé cuánto tiempo con diarreas. Lo cierto es que el gatito fue lo más dócil hasta que entonces vio que se le pondría un suero. Peleó, mordió, pateó, arañó y todo lo que se puedan imaginar; fue tanto lo que peleamos que hasta hubo que sedarlo un poquito para poder lidiar con él! Y por tonto y querernos pelear tanto al Dr., a su dueña y a mí, se le dañó (él mismo) una venita y aquello fue un desorden total, desde luego, hubo que ponerle el suero en la otra patita. Una de las dos niñas que andaba con esta señora se percató que en el otro cuarto había una caja con un perrito en ella “durmiendo” y preguntó por su dueño, a lo que yo, una vez más con el taco en la garganta, tuve que responder que no tenía dueño y sin dar razón alguna, y pensando que ahora este pertenecería al aire, y por fin conteniendo mis lágrimas para no poner más nerviosa a la señora que lloraba porque había que hospitalizar a su gatito. Al poco tiempo, terminó mi día de trabajo… Gracias a Dios!!! (A quien también pedí por el alma de aquel cachorrito y pedí perdón por aquella acción –que por mis creencias es horrorosa- y se tuvo que tomar para con él.)

A todos, gracias por leer este, mi desahogo personal, y mi trágica experiencia, ya que aún, no he dejado de llorar…

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~ por lizanne en diciembre 26, 2006.

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