Uh, oh… primera fobia a la vista!!!

Hoy creo haber superado una de mis grandes fobias… operaciones de ojo!  Aunque (gracias a Dios) no llegó ningún paciente con el ojo guindando ni nada que se parezca, sí llegó un pequeño de 3 meses, llamado “Homeboy”, era un Bulldog (precioso), para que se le removiera un “cherry eye”, que no es más que el tercer párpado, de los perros, (dentro del párpado inferior) inflamado debido a algún tipo de infección.  El chico había venido la semana pasada a hacerse cita para la cirugía y por supuesto verificar si era esta verdaderamente necesaria. Resulta que usualmente yo no puedo ni ver cuando alguien se rasca el ojo puesto a que me da mucha cosa y manía, y hasta me da la piquilla a mí…  Pero llegó este paciente, y como yo estoy asistiendo en lo que puedo al veterinario, participé de esta operación y hasta asistí en ella, aguantando (ya que cortar puntos no pude por lo mucho que me temblaba la mano…más del asco/ fobia que del miedo)…   Jeje, el doctor había decidido dejarme participar un poco cortando el hilo mientras él cogía los puntos, pero la verdad fue que no pude hacerlo por la temblequera que tenía yo encima al ver que era tan cerca al ojo…  Aunque creo haber superado aquello, estoy segura de que si alguien se metiera el dedo en el ojo ahora mismo, saldría corriendo y grito.  Pero algo más allá de la fobia del ojo sucedió hoy; por lo que tantas veces he rogado para que no se diera… llegó hoy.  Era un pequeño y viejo Cocker Spaniel, al cual se le diagnosticó una enfermedad Terminal.  Se decidió que la mejor opción para él sería la eutanasia.  Aunque el procedimiento no se practicó hoy mismo, no podía evitar que mis lágrimas corrieran al ver el rostro destrozado de su dueña diciendo: “… este perro lleva conmigo más tiempo que mis hijas…”  Simplemente me tuve que alejar de la salita por unos momentos a lo que lograba calmarme y dejaba de llorar.  Y, aunque no presencié, o hasta ahora, no he presenciado la muerte del mismo, ya están grabadas en mi memoria lo que podrían ser las imágenes de este jueves, día asignado para este procedimiento.  Entiéndase que yo NO creo en esta práctica, además de por mi religión, por mi corazón.  Decidí estudiar esta profesión, no para darle fin a una vida cuando aparente ya no haber más remedio, sino para buscarle nuevas soluciones y medios (que se puedan pagar a precio módico), y sobre todas las cosas, ayudar a que mis futuros pacientes tengan una mejor calidad de VIDA.

Tengo dos gatas, y en algún momento, no hace mucho, tuve dos perras también.  La verdad de esto es que a una de esas perras la quería como a mi propia hija, y el hecho de haber tenido que salir de ella – por no poderle proveer un mejor hogar y ambiente que estuviera de acuerdo con su conducta y mal genio – me mató y me mata a cada instante que pienso en ello y en cuánto la extraño.  La razón más importante es porque ella (sin querer) jugando con la perra de casa, y siendo ésta (Honey) menor en edad y tamaño que la de casa, era mucho más fuerte y bruta que la otra y la dejó casi al borde de la muerte cuando la pilló contra uno de los carros de casa y le esgarró la piel del costado, y cuenta mi madre que hasta casi se le veían las costillas a su perra.  Por suerte mi madre estaba en casa y se dio cuenta a tiempo para resolver con aquel lío.  Días después mi hija fue llevada a La Sociedad Protectora de Animales, donde les dan en adopción y no los matan como en los refugios.  Desde entonces, no dejo de sentirme culpable por todo lo pasado y al pensar en ella no puedo evitar llorarla por la falta que me hace y lo mucho que añoro el que me muerda, sus chillidos, que no me dejara dormir, en fin, su presencia, especialmente cuando era la primera mascota MIA y que me hacía compañía en donde me hospedo mientras estudio (y la razón por la cual no me podía quedar con ella en el hospedaje era porque eventualmente crecería sin algún espacio para desarrollarse) y no dejo de preguntarme si alguien sería verdaderamente capaz de quererla y tratarla bien por lo hiperactiva que era, no dejo de preguntarme en donde esta y si la están cuidando bien?  Me pregunto si se cansaron de ella y al ver que no podían con la carga la echaron a la calle y anda desamparada por allí, o si ya la habrá pisado un carro o algo así… o si la habrán “puesto a dormir” como muchas personas hacen cuando ya no quieren a sus mascotas o no pueden con su conducta.  :.(  (Lo siento, pero no puedo dejar de llorar!)  Ya perdí a mi hija, y sólo sé que este jueves, cuando me toque sostener a la mascota mientras recibe la inyección, me tocará perder a mi hija de nuevo.  No quiero que llegue ese día; no estoy preparada para ello…  Le pido a Dios mucha paciencia, paz, que se apiade de mí, porque a pesar de que estoy muy clara que esto es meramente parte de lo que algún día sea mi oficio y trabajo, va totalmente en contra de mi voluntad y de mi pasión, y lo sufro como si fuese mi propia pérdida.  Desde el momento en que me enteré de la noticia, de lo que ha de pasar en unos días, no he parado de llorar; y mucho menos he podido dejar de pensar en mi pequeña Honey (la quiero y la amo, donde quiera que este), pero sólo sé que tengo que superar esto: si no lo logro, no sé qué haré… si no lo logro, ser veterinaria no podré…

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~ por lizanne en diciembre 18, 2006.

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